Imágenes adjuntas: 1

De las Provincias del Río de la Plata a la actual República Argentina

La palabra “argentina” proviene del latín “argentum” (plata), y en el idioma español comenzó a utilizarse primero como un latinismo y adjetivo poético.

El cabildo abierto del 25 de Mayo de 1810 elige la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, como oficialmente se denominó. Los gobiernos posteriores de 1811 y 1813 lo fueron de las Provincias del Río de la Plata. A su vez, el Congreso de Tucumán de 1816 y el Congreso de 1824 se refieren a “las Provincias Unidas en Sud América”.

En ningún momento se menciona allí a la Argentina. Lo cual plantea los siguientes interrogantes: ¿de dónde proviene el nombre propio “Argentina?” y ¿en qué momento se empezó a denominar a nuestro país como República Argentina?

La palabra “argentina” proviene del latín “argentum” (plata), y en el idioma español comenzó a utilizarse primero como un latinismo y adjetivo poético. Desde las épocas de Pedro de Mendoza para referirse a la región del Río de la Plata, se usaba a veces la frase “río argentino”, o la frase “provincia argentina”, para referirse a la región.

El río que dio su nombre al Virreinato del Río de La Plata es el que en 1516 Juan Díaz de Solís denominó Mar Dulce ya que el ancho estuario del actual Río de la Plata era de un color pardo y sus aguas predominantemente dulces. Alejo García, uno de los supervivientes de la expedición de Solís escuchó acerca de un poderoso rey blanco (el inca) que vivía en un país muy rico en plata, en la cordillera de los Andes.

García organizó una expedición de europeos y guerreros guaraníes con la que llegó al área de Potosí bajo el dominio inca donde obtuvo objetos y regalos de plata. Si bien García fue muerto a su regreso, a partir de entonces se extendió la versión de que era posible llegar a esa fabulosa tierra a través de un ancho río situado al sur. Los portugueses lo denominaban “Rio da Prata” en 1526 y está documentado el uso de Río de la Plata en español ya en 1531.

La latinización del nombre apareció en 1602, cuando Martín del Barco Centenera, imitando “La Araucana” de Ercilla, publicó un largo poema de la historia del río de la Plata y de los reinos del Perú, Tucumán y del sur del actual Brasil, bajo el título “La Argentina”. Contrariamente a lo que suele suponerse, en el poema “argentino” es un adjetivo que se usa para referirse al río Paraná o río Argentino y su región, mientras que Argentina es el nombre del poema.

Diez años más tarde (1612) el primer historiador nativo de estos territorios Ruy Díaz de Guzmán publicó el libro “Historia del Descubrimiento, Población, y conquista del Río de la Plata” en el que nombra el territorio descubierto por Solís como Tierra Argentina (Tierra Plateada). Un proceso lingüístico similar había sido utilizado antes, a mediados del siglo XVI, en el Alto Perú, para denominar a la Ciudad de la Plata de la Nueva Toledo, también llamada Charcas o Chuquisaca, como Ciudad de Argentina.

Según testimonios de la época, el nombre Argentina y el correspondiente gentilicio eran percibidos como propios de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo “La Canción Patria” de 1813(el Himno Nacional Argentino desde 1847) cantada en lo que es hoy Argentina y Uruguay exalta “¡Al Gran Pueblo Argentino, Salud!” Es decir se denomina con esta frase a poblaciones de territorios que desde 1826 y 1829 por invasiones y diferendos dejaron de ser parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

De todo esto surge que desde hace siglos se tenía en cuenta la existencia de un extenso territorio llamado Argentina y que a su población se los denominaba argentinos.

El nombre Nación Argentina, República Argentina y Argentina, se utilizó por primera vez oficialmente en la Constitución de la República Argentina del 24 de diciembre de 1826; aunque por su carácter unitario esta nunca entró en vigencia.

Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas, se emplearon entre otros los nombres de Confederación Argentina, República de la Confederación Argentina y Federación Argentina.

La Constitución de 1853 se sancionó en nombre del pueblo de la Confederación Argentina, pero la Convención Nacional de Santa Fe modificó el texto constitucional promulgándolo el 1º de octubre de 1860, donde se cambió el término Confederación por Nación, y Provincias Confederadas por Provincias.

Se agregó además un nuevo artículo, el número 35, que dice: “Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente, a saber, Provincias Unidas del Río de la Plata, República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintos para la designación del gobierno y territorio de las provincias, empleándose las palabras Nación Argentina en la formación y sanción de las Leyes”.

El 8 de octubre de 1860 en la ciudad de Paraná, el presidente Derqui decretó que “siendo conveniente a este respecto establecer la uniformidad en los actos administrativos, el Gobierno ha venido a acordar que para todos estos actos se use la denominación República Argentina”.

Desde 1860 el General Mitre utilizó el nombre de Presidente de la República Argentina, quedando fijado desde entonces definitivamente el nombre con el que se reconocería mundialmente a este Estado soberano.

Está claro que en español la palabra “argentina” en sus orígenes era un latinismo que se usaba como adjetivo poético y también como sustantivo para designar a Buenos Aires o una imprecisa región que abarcaba esta provincia  y otras del sud de nuestro continente.

Durante el proceso independentista que pusieron en marcha los patriotas prefirieron designar el país que estaban ayudando a nacer como Provincias del Río de la Plata o Provincias Unidas en Sud América. Nominaciones que expresaban claramente la voluntad política de contener dentro del nuevo Estado a las provincias que integraban hasta hace poco el Virreinato de Río de la Plata como también la intención de ampliar, de ser posible, esos antiguos límites a toda la extensión de Sudamérica.

Sin embargo ese proyecto fue derrotado por las disensiones internas y la acción de los enemigos. Entonces la palabra que había sido adjetivo poético, y luego sustantivo que designaba una región, por decisión política se convirtió en el nombre oficial de nuestro país.

Fuente: Secretaría de Estado de Comunicación Pública


Suscríbete a nuestro Newsletter



Ingresar en la Cuenta